quarta-feira, 3 de setembro de 2014

La Entrada del Arca

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El pasado domingo 31 de agosto  fue un día sin precedentes para todo el pueblo de la Universal en República Dominicana. Un día muy especial ya que la presencia de Dios, con el arca de la alianza estuvo entrando en la vida del pueblo de la Universal en nuestro país.

 

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Más que un cofre revestido de oro, el Arca de la Alianza era el mueble sagrado responsable de almacenar tres ítems importantísimos para el pueblo de Israel: las Tablas de los Diez Mandamientos, la Vara de Aarón que floreció y dio frutos, y un recipiente con un poco de Maná.

Estos objetos representaban hitos en la relación entre Dios y el pueblo de Israel, recordando los milagros realizados durante la peregrinación de 40 años en el desierto.
Cuando el Tabernáculo era armado y desarmado, el Arca era llevada de forma especial, cargada solamente por los sacerdotes. Una persona común no podía tocarla.
El Arca de la Alianza fue el único utensilio llevado directamente del Tabernáculo al templo construido por Salomón. Permanecía en el Lugar Santísimo (el Santo de los Santos) y era tan especial que apenas los sumos sacerdotes podían verla.
Dios determinó su tamaño y forma, e instruyó a Moisés acerca de los detalles necesarios para su construcción. Estaba hecha de madera de acacia, revestida de oro por dentro y por fuera, y cubierta por el Propiciatorio, una única pieza de oro puro, con querubines en las dos extremidades. Dios hablaba con el sumo sacerdote entre los querubines, transmitiendo su orientación para el pueblo.

Este símbolo era el más importante para el pueblo de Israel del pasado, simbolizaba la presencia de Dios en medio de su pueblo y en los días de hoy no es diferente, en el caso del pueblo de la Universal. Para nosotros la entrada de este objeto tan precioso ha sido la entrada del propio Dios a nuestras vidas para hacer una transformación total y completa, en nuestro interior, familia, bienes, y principalmente para acercarnos más a nuestro poderoso Dios.

 

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Personas de diferentes puntos de Santo Domingo se dieron cita a este maravilloso cortejo, al que faltan palabras para describir, solo podemos afirmar que la presencia de nuestro Dios descendió para traer vida a todos aquellos que depositaron sus vidas en el altar.

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